MEMORIAS Y ECLIPSES

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lunes, 24 de noviembre de 2014

Dispuesto a abandonar la Tierra.

Sumido aún en las oníricas esferas, escuché un repique intruso quebrantando las sinuosas melodías que albergaba mi conciencia. Me pregunté entonces,
 -¿Qué sonido es ese?
 y sobresaltado, yo mismo respondí:
 -No es un sonido de este mundo, es la señal!
 -Debo abrir los ojos ya! Ha venido el amanecer.
Así, abandoné mi refugio. Así, comencé la travesía que me habría de llevar donde las aves son regentes y  las miradas se posan cuando existe un anhelo.

Helios  asomaba humilde entonces, Y  tras hacerme corpóreo de nuevo
y cumplir con los  rituales  habituales de tal condición, recurrí a la sangre, esta me condujo en una negra bestia con estampa de Leon, entrañas albinas y  visos de plata fulgente. Tomé rumbo al norte.

Los minutos transcurrieron presurosos y tras un fugaz encuentro con mi “dominar” (hebreo) tuve que dimitir ante la idea de buscar  la atmósfera en su compañía.
Un alto en el camino, luego otro y un par de movimientos para armonizar el espacio y el tiempo…

Helios ahora, abandonaba su modestia y se mostraba  anuente ante la dádiva celeste, sin duda, resuelto a  complacer mis ambiciones.
El adalid se mostró entonces, como era de esperarse ostentaba alas sobre su frente, un afable  proceder y la confianza propia de quien durante años ha visto el mundo con ojos de pájaro.  Varios segundos fueron allí congelados para siempre, varias siluetas del “Halcon” y de “Urracos” también, los dos conocidos del cielo, y aquella de alas blancas y pseudónimo de pez.

Bien pronto nos decidimos elevarnos. Tomamos el impulso necesario y
Luego:
 - Adiós a la Tierra y… añil por doquier…


Al frente de la aventura mi sangre,
 en mi espíritu la satisfacción,
sobre las alas el viento,
en las vísceras un parvo contoneo.

La montaña y la llanura,
los reflejos en el agua,
 la isla, el parque y las criaturas,
todos bien abajo,
todos sobre el mundo,
 y yo, ausente de él.




Me adelanté entonces y tras calcar en mi retina los paisajes nuevamente,
 posé la mirada en el frente. Cabalgando sobre el viento…
 levanté y me deslicé.
El tiempo es corto cuando dejas el mundo, así, una hora, no lo es.

Me aproximé a la montaña con cautela y buscando las líneas decliné después,
procurando situar las albas estrías delante. El  escarlata y el amarillo asintieron y de nuevo, sobre el mundo me posé. 


(17 -11-2014)

miércoles, 8 de mayo de 2013

**** Página 1460 (y una). **** (Archivo de la visión final)


En realidad, no sé que decir.
Ha pasado el tiempo, y yo; he enumerado hasta aquí.
No sé el destino de esta historia, pero quizás lo estoy escribiendo en este momento. Teníamos un acuerdo, y… creo que no lo he de cumplir. No, tú tampoco debes, quieres, puedes cumplir. Ya no importa.
Intenté encontrar las respuestas; como es costumbre, y con ellas pretendí resolver el final de aquello que ha traído tantas puestas de sol.
Sin embargo, todo es oscuro. No;  ya se ha detenido la cuenta.

-No preguntaré, pues no quiero historias que vistan de luto en mis futuros ayeres. -Busco “por siempres” y no efímeros pasajes o pedazos de sueño, de tiempo, de nada, No pretendo más que ser; quien debo ser. Así me han forjado las ausencias, la muerte, las montañas, los retornos, unas cuantas verdades y las decisiones, aunque no fueren mías todas ellas.

-No iré tras una respuesta, pues no soy recreo ni oasis; ni voluntad de un instante. Mucho menos una historia que citar cuando la palabra se torne superflua y los labios se estremezcan sólo para hacer del tiempo una rosario de pérfidos recuerdos.

-No buscaré una razón; porque creo que no es justo borrar lo que no se ha escrito, y lapidar el destino concebido en la paciencia y el anhelo de la historia que no es mía; y que yo. Ya escribí.

Pero…quizás, nunca obtuve tres respuestas; y tan sólo fui asaltado por tres dudas; pero…
Algo logré responder; la respuesta a la pregunta que nunca cerré, esa respuesta que no es otra, y que es: la respuesta evidente.

040107040111.

viernes, 3 de mayo de 2013

El Templo de las Memorias. Capítulo Primero (Parte1)

ENCUENTRO.


Recién había llegado a aquel mundo; y asomó a la ventana.
De este lado del Atlántico, Helios; desde lo alto; alardeaba de su cálido fulgor dorado. De aquel lado, Selene comenzaba su paseo por el índigo infinito que cobija el ensueño de los usuales humanos, mientras ella; la protagonista de tal acto, provoca el aullido de de las bestias solitarias en los bosques, y  roba el suspiro de los que se creen (y los que son) poetas.

-Buenas Noches- debió decir aquella cuyo nombre significa “Hermosa por dentro y por fuera”
-Buenas Tardes-  contestó el recién llegado (seguramente)

Y  así, comenzó una charla de la cual no existe memoria precisa en ningún  intelecto humano; pero que fue registrada en el libro de la vida de aquellos presentes. Cronos mismo escribió ese capitulo. Cronos mismo; aún relata esa historia.

-Es de noche aquí – debió decir la diosa, quien con gentileza, manifestó haber llegado a aquel mundo no mucho antes.
-Bienvenido,  siéntete cómodo-. fue en resumen; el discurso de la noble e intangible figura de nombre ancestral, el cual nunca necesitó decir; pues se encontraba grabado en una esquina del brillante cristal a través de la cual manifestó su existencia.
La voz sin sonido, siempre sensata, firme y a la vez tranquila, permitió que los minutos rodaran sin ninguna pretensión o alarde ...

Aquel; era un mundo nuevo para el viajero cuyos ropajes eran la noche de sol y el día nocturno
Otrora el Sol; había descubierto las brunas y líquidas palabras del errante; había atendido a sus silencios hablantes y a la voz extendida en la blancura indefensa. Luego, fue la Luna; quien entonces replicó: “Encuentra un lugar para las palabras sin voz y siembra allí”

De aquello; hace ya 12 eclipses solares (sobre La Tierra) y cerca de 4841 caídas de la estrella regente por el horizonte de la península.

-Ha resultado muy grato-  debió decir el  extraño de la voz azul (Y lo fue)
-Igualmente- debió contestar la sutil dama con insignia de diosa y templanza de mineral azabache.

No pasarían muchos días desde el primer encuentro, para que aquellos desconocidos sin rostro y con voz luminosa se encontraran de nuevo; y dialogaran e intercambiaran retratos verbales; los cuales darían al eclipse y la esposa de faraón la oportunidad de descubrir o quizás develar la fisonomía de su esencia.
 Luego una y otra vez más; las reuniones se sucedieron, hasta que las palabras “extraños” y “desconocidos” caducaron; y ya no pudieron ser enunciadas en la historia cuyo exordio  no es otro que este.

Seis, siete horas, eso jamás ha cambiado; A veces  el eclipse queda atrás en el tiempo, o quizás es Ella, quien llega primero al mañana, sin embargo como fruto de un enigma  del tiempo o un evento mágico; los seres se reúnen, sin ayer ni mañana, para continuar develando los misterios de sus intangibles vidas y continuar grabando su perdurable historia, historia que hoy tiene su propio lugar, su propio rincón en el vasto infinito; historia que llevó a construir  - EL Templo de las Memorias.


jueves, 25 de abril de 2013

******** En Esencia ********


En esencia, creé este Blog; para jamás extraviarme; para que me sirviera como faro en los océanos del tiempo; pero así; y a su vez; que me sirviera cual navío y  me permitiera salvar las distancias más amplias; verdaderos océanos de agua que habría que cruzar para encontrar algunos seres queridos. Este Blog, en esencia; se creó cual metáfora del empíreo; para que todo aquel que supiese el significado y alzará la mirada; le pudiera encontrar sin importar el nombre de la tierra que pisara.
Este Blog, en esencia; se creó como puerto, para que en él atracaran algunos viajeros de esta vida, en esencia se creó como templo; para ser concebido como un sitio de resguardo espiritual.
En esencia; este Blog; no es más que otra parte de mí.

Ahora, he regresado; prueba de que el rincón de la memoria, o “el templo” como le llamó mi muy querida amiga Ónice. Ha sobrevivido a las tempestades previstas; el tiempo, la distancia y el olvido.
Hace poco regresé; aunque nunca; a pesar de no anclar en este puerto; olvidé su magia su propósito, sus gratos y siempre queridos participes o su esencia. Otros blogs han muerto en mis manos, han caído en el olvido… quizás esos… carecían de la esencia.

Hoy contemplo este lugar, y a pesar de su “evolución” para hacerse un rincón más ameno para los extraños y propios y hasta quizás interesante (cual fue mi propósito) no ha cambiado su sentido; no pretendo sepultar el cimiento de este “Templo” con adobes desprovistos de espíritu. Todo ha sido un truco; pues a pesar de estar ahora publicando cantidades de “entradas”  y abarcando múltiples temáticas; quiero creer y sentir (y lo hago) que este es el rincón de unos cuantos seres que lograron trascender su limitada condición humana, para construir un mágico lugar donde lo que impera es la esencia, donde se reúnen las almas.
El conducir este lugar hacia senderos como la música; las reseñas poéticas de autores de carácter mundial y demás es algo grato, pero debo confesar que no es; como no fue ni será, el propósito de este Blog.
Para mi; ya lo he dicho; es un truco; un truco con el cual quise adornar este lugar y llenarlo de cosas que me gustan; algo así como… “decorar la casa”, dedicando tiempo a ella… con el fin de siempre poder pensar  “he dedicado tiempo, ha quedado bien, me gusta; lo comparto con gusto;…NO LE PUEDO VOLVER A ABANDONAR”

Pero en esencia, en esencia, este es el mismo lugar que creé aquel mes de Agosto del año 2009, un lugar donde lo decorativo es “lo demás” porque lo principal y lo vital, lo importante y lo que queda en la memoria, es nuevamente: La esencia.

martes, 15 de septiembre de 2009

QUIZAS... UNA CARTA

En realidad me habría encantado acercarme a este espacio con un maravilloso escrito, pero en estos días las palabras parecen ser un poco… reacias dejarse encontrar por la inspiración, sin embargo, el impulso es suficiente para traerme a aquí a dejar al menos una nota.
Hace ya varias noches escribí algo que en verdad resultó muy emotivo para mí, aunque… hora al leerlo, más bien me parece un poco exagerada, adema porque... carece de todo sentido.
(Excepto para mí)
Más bien pretendo el día de hoy expresarme de otra forma, sin palabras que se extiendan
en l a metáfora (habitual) o caigan en lo juegos de mi mente figurativa.

(Quizás propiamente carezco de palabras hoy, pero… algo quería decir)
En estos días he estado inundado por memorias y” visiones fantásticas” de aquella utopía que ya debe resultar familiar a quienes me conocen por dentro.
Si!! Muchas conversaciones sobre estrellas, la percepción de la realidad, la emotividad, la vida misma; y sin duda: colores, lunas y atardeceres. Además de memorables experiencias de “azul oscuro” caminata o silencio.
Oh! ...Y tantas cosas que aun faltan, y tantas personas (ustedes) que he anhelado tener a mi lado y con las cuales compartir un poco mas de mi locura.

He extrañado bastante también;(seguramente a ti, que ahora me lees) pero el tiempo (y es bien sabido lo que ocurre conmigo en el tiempo) me hace de nuevo sus malas pasadas.

Hoy, quizás un poco por que he tenido un receso (en mis tareas y también bloqueos internos) y aunque sin tener nada “loable” que se pueda leer, me he resuelto a dejar unos renglones que habrán de ser aquello mismo que pretende este lugar. (el lugar de las memorias)
Me habría encantado tener palabras correctas o quizás... un poema previamente escrito y un tanto digno de ser leído, pero, sabrán entenderme mis amigos, pues “no siempre hay palabras”.

Podría en medio de todo esto resumir; pues en realidad cada línea no pretende mas que expresar mi gratitud y cariño para con aquellos seres fantásticos que se atrevieron a entrar en este cuento de hadas, o quizás …”locura “ y que uno a uno me han regalado momentos para jamás olvidar , palabras , abrazos, canciones , silencios , miradas , y también el hermoso y triste sentimiento e hacerme extrañarles.


Sus señales existen!!! Sus señales siempre existirán!!
-Porque el azul jamás acaba y cada noche hay media noche;
-Porque el sol me dice que tu sigues siendo mi hermana;
Y el cielo sin estrellas fugaces… me hace pensar más en ellas (y así burlo su ausencia)
-Porque con un poco de paciencia…. Puedo ver otra luna llena;
-Porque tengo tu diario, o tu voz, o un recuerdo aún sin vivir.
Porque guardo los mensajes aunque pasen los años
- y a cada paso y cada dia y a cada quien; de alguna manera le sigo viendo conmigo.

DRYELL.

lunes, 10 de agosto de 2009

ENCUENTRO (CON LUNA EN EL JARDIN)

04-07-08

Sobre el ayer vienen mis letras,
desbordadas de mi mente y algo más.
Un nuevo silencio,
un instante más de lejanías encontradas y un verso no escrito,
-que clamaba por brotar en los labios, -pero se ahogó en la garganta, se fue con el humo, y murió con el polvillo gris de aquél cigarrillo que justificó el momento.

Salvar la muralla invisible no debía ser prudente y quizás imposible...
Fumabas entonces, taciturna, y observando con el rabillo del ojo, igual que yo. Tan sólo esperando el final de la ceniza,- como callando lo que decía el lugar y obligaba el instante. Llegar hasta allí, suponía de antemano un encuentro de palabras “de no hablar” de miradas que no ven y espacios dibujados en blanco.
Pensabas, pensé, y no se dijo nada, y ahora… sólo tengo el papel y la pluma para decir en un rincón lo que el ayer se tragó.
Debí decir “lo siento”, quizás un “te extraño”…y no habría mentido, pero mis leyes no permiten la flaqueza. -¡los tiranos no colocan su rodilla en tierra! - ¡los ogros no lloran! -¡no se puede…ser tan “humano”!
Y, así, se marcharon los minutos, de lado, cómplices de nada, porque ni tú ni yo tenemos ya “nada que decir”


DRYELL

SIN NADA QUE DECIR

24-05-08

Debo confesar que mi pluma no encuentra palabras.
Guarda silencio la letra en la albura de la página que ofrece su hasta ahora inmaculada comprensión. Pero diserto, desvarío, motivado por la necesidad enterrada en mi criterio, en mi alma… y el propio compendio de elegías que resguardan sus semillas sin brote fulgente o primavera.
Poco a poco riego el increpante y quizás desteñido guiñapo de grafemas que me aborda con afán de amanecer, como escapando de mi, para liberarme de su carga de emociones, confusiones, y pretendiendo encontrar su muerte lejos de mi.
Extrañando, Imaginando, Viendo el tiempo salirse de su cauce,
- sólo pretendo suavizar mis cargas, emancipar los ecos de mis fallas, y arrancar un poco más de mi conciencia.
¡No! No habrá poema para esta noche, ni verso alguno que logre trenzar el alboroto de mi ser en línea decorosa, y mucho menos fidedigna,
No recordaré palabra alguna al terminar, pues yo mismo no comprendo la naturaleza de la letra y mucho menos su intención, será que es lo que soy en el momento, y ¡no soy nada el día de hoy!Voy entonces desperdigando silencios, y dejando todo esto sobre la inocente blancura de un papel que habrá de recordarme mañana,- que hoy no debió existir, y si existió ¡me culpará! por cada tacha y sus inherentes clamores, por cada grito ahogado y el propósito de hacer aquí un trazo donde enterrar… lo que no pude decir.

DRYELL.

jueves, 6 de agosto de 2009

NO TARDARE (12 10 07)

12 10 07

No tardaré.
No tardaré…Trataré de ser certero en este golpe,- en esta nota -, la escribiré con la premura de marcharme después…huiré tan veloz como la pluma lo permita, tan lejos como el papel lo soporte.
Atrás quedarán estas manchas, - como huellas, albergando entre sus quiebres mi silencio y un pedazo de mi alma, una lagrima de más… y el grito que se ahoga en mi garganta:

(Márchate ahora suspiro.
¡Déjame ya ¡ -vete ahora,
-como lo pide la noche,
-como el silencio lo cobra)

(El rincón de siempre…
la hora habitual,
y aún cuando la vela es diferente…
se encuentra apostada en el mismo lugar)

No me tardaré., No quiero hacerlo, pero la noche se muestra eterna y en sus minutos devora mi alma,
- tengo miedo.
 Aún cuando el comienzo de las líneas abrazó una esperanza… esta poco a poco me abandona,
 -se aleja de mi, -se hunde en la distancia, - se consume como la extenuada vela que retrata este momento en las paredes con sus lúgubres bosquejos.¡Me atrapó!Lo hizo de nuevo, me rodeó con su manto, asesinó mis anhelos…
Aquí está la noche de nuevo, haciendo de mi pluma lo que siempre ha querido, - un concierto de de notas pesadas y lentas, - un camino de lánguidas quejas.
No bastó mi afán. No bastará,
El pulso me abandona nuevamente:

¡Trágame entonces, báñame! en el ácido de tu silencio macabro..arrástrame de nuevo hasta el pozo sin final,
pero hazlo ahora,
¡hazlo ya! que no puedo...
 escribir una letra más.

DRYELL.

RECUENTO DE AYERES.


10 10 07
(DEL PRIMER ECLIPSE)

Erase una vez…
cuando las letras dominaron mi conciencia y desbordaron su cauce sobre las páginas blancas.
! Así! Inundando las llanuras de papel y su albura con el sinuoso y en ocasiones afilado compendio de máculas sensibles a mi alma.

Erase una vez…y así deseé comenzarlo todo, con esas palabras; porque las grandes historias así se presentan,- aquellas de nobles personajes y hazañas plausibles, también los dulces relatos que arrullaron nuestras noches de infancia llevándonos a los brazos de Morfeo con cariño, para luego, abrir las puertas de aquel mundo donde la forma regular es extinta, donde flotan incontables burbujas con olor a paraíso y florecen entrañables fantasías.
Así, así quise forjar todo esto, aún cuando lejos me encuentro de colmar estas páginas con algo semejante.!Si¡ quizás por todo esto… (el anhelo) y de seguro también por aquel compañero de viaje que tomo las aves por cometa y fue a buscar nuevos mundos, aquel pequeño cuya historia comencé a leer con esta frase, aún cuando no se encontraba en el primer renglón.
Aquí comienza pues mi viaje, o más bien el relato tardío de una travesía ya empezada, viaje sin destino, irregular, macilento…Un viaje el cual deseo se prolongue más allá de las noventa y ocho páginas y aquel final.

DRYELL.

martes, 26 de febrero de 2008

Primer Encuentro


Trataba de escapar de nuevo, (sin duda) aún cuando aquello que desvirtuaba la cotidianidad y quebraba los quehaceres mundanos era una nueva rutina, a tal punto, que mis silencios hablaban por mí en aquél lugar. Un sencillo ademán, una mirada, y pronto vendrían los ya comunes suplementos, que llevaban a mis noches de la mano.

Había abandonado ya el lugar de la “gran rutina” con un cierto afán, dejando olvidado el paraguas y una bebida que recién había comprado. En mi cabeza no había nada, o… quizás demasiado, en todo caso, todo resultaba confuso, aún para mi propio entendimiento. Era hastío, debía ser, tal vez cansancio y de seguro…ganas de un poco de soledad.

Por eso estaba allí ahora, luego de una breve llamada, la cual dictaminaría los momentos por venir, y el florecer de los tiempos, todavía en medio de las sombras.

El oscuro recinto me dio la bienvenida,- los arpegios parecieron inclinarse sobre mí para envolverme por completo -otorgándome el consuelo de una fuga bien lograda (“no habré de pensar en demasía”) aunque… sentí el endeble llamado de mi libreta invitándome a ceder.

-Hola Martha- fueron mis palabras, las cuales se acompañaron con un simple ademán, un posterior apretón de manos bien espontáneo y un roce de labios y mejillas;- gesto que había adquirido su valor en unas cuantas miradas y la nunca mencionada complicidad entre el individuo de la libreta apostado cerca del rincón y la directora de las notas musicales que muchas veces alentaban su pluma. Las lagrimas del dragón, el alarido rebelde, y algunas otras cosas; casi siempre estaban para mi.

No pedí nada, pues como ya lo mencioné; hablaban aquí mis silencios, y así, pronto descubrí ante mi una bebida y un rustico cenicero, -seguramente testigo de demasiadas noches, demasiadas… historias. Para mi; era común el recibir aquellas cosas en la barra, retirarme entonces hacia un lugar en la penumbra…

Martha intercambiaba palabras con alguien…al tiempo que hablaba silencios conmigo, y así, mis ojos fueron a buscar a su interlocutora, quién pronto y con tono admirado exclamo -¡oye! ¡Mira a aquél! – Invitándome a girar la cabeza y descubrir con la mirada, el espectáculo un tanto risible de un individuo que pasado de tragos; cantaba y se mecía invadido por los sórdidos estruendos de una guitarra agonizante. Pronto… volví la mirada a aquellos ojos. Y con nada más que un endeble movimiento de cejas, confirme que había visto e interpretado la escena de aquél hombre. Ella agrego: -"cada loco con su tema"…

Yo, guardé silencio,

No habrían transcurrido más de un minuto y medio, quizá dos, desde que yo había cruzado bajo el dintel de la puerta hasta ese momento. Demasiado tiempo, antes de la habitual escena en la que yo atravesaba la penumbra y buscaba refugio en un rincón pero… esta vez… no lo hice.

¿Se va sentar aquí?- preguntó Martha con timbre de voz un tanto…extrañado.
-Si, si, hoy me quedo aquí- aseguré.

“Deseo escuchar una canción” dijo aquella extraña; dos puestos a mi izquierda.

-Martha, deseo oír una canción!- repitió ella; Intentando llamar la atención de nuestra amable pero también explosiva anfitriona .Recuerdo que su solicitud fue un tema de “ Led Zepellin”, a lo cual, Martha asintió.

Entre tanto, el embriagado sujeto continuaba con su pantomima, y pronto, se convertiría en el motivo para extender la palabra entre quienes estábamos dispuestos en torno a la barra. Había pues; escapado de la noche, más aún, había logrado evadir la inexorable cita con las letras, quizá ¡Había triunfado.

Entrelazando palabras transcurrían los minutos; algunas de aquellas sin demasiada sensatez y sin lugar a dudas, huérfanas de trascendencias, pero… colmadas de espontaneidad y una sencillez que podría describir como transparente.
Dos, quizás tres cigarrillos yacían ahora en el lóbrego cenicero, y… Ella dijo –¿puedo tomar un cigarro?- o algo así.

Sin percatarme (hasta ese instante); yo fumaba, y no había ofrecido ni tan sólo un cigarrillo a mí ahora grata interlocutora. (Me percaté de nuevo de lo que podría llamar “estupidez social” y de la cuál yo parecía “monarca”) -Por supuesto- agregué, ofreciendo la albina cajetilla de cigarrillos de los cuales tomó uno, que yo; procedí a encender.

La noche, de la cual huía; empezaba a parecer “insuficiente”.

-¿Vives por aquí?- ¿Vienes seguido a este lugar?- ¿Por qué vienes?- Esas y muchas más de las preguntas habituales devoraron con afán los minutos, así… sus respuestas.

Una canción retumbó; un tema de los años setenta, bien sórdido por demás, el cual animó a mi compañera a expresarse con vívida euforia. Moviendo los hombros, tarareando, y dejando en el aire algunas interjecciones… jubilosas. Yo; un tanto desconcertado, asentí a sus expresiones con un movimiento de cabeza y una endeble sonrisa.

-¡Ah! mira la hora que es? – dijo al terminar su “éxtasis musical”, luego agregó: -Yo esperaba a Charlie … Ya no llegó, yo… me voy.

Charlie?, como habría yo de saber de quién me hablaba! Pensé (fuere quien fuere, menos mal no llegó)

-Te irás?- Pensé. -He disfrutado este momento- Pensé. –Me gustaría seguir viendo tus ojos- pensé.

Luego…

-Tú, hasta que hora estarás acá?- ¿Qué vas a hacer? -o…me acompañas? Preguntó en un instante. Luego replicó -Iré a otro lugar-.

Muchas cosas abordaron mi cabeza, como una ola de ideas reventando en los acantilados de mi propia incertidumbre; -Eh!.. hmm... (Mis respuestas truncarían la noche, no las dejaría escapar de mis labios)

-Te llevaré a otros lugares, para que conozcas, ¡vamos!- Y se puso de pie.

-¿Qué dices Martha?-pregunté, como asentando mis responsabilidades y el peso de aquel destino sobre ella; como… arrojando una moneda al aire esperando una respuesta, y en verdad, con ganas de oír una en particular.

En fin, Salí del bar…
Acompañado, no sin antes tomar un momento y decir. –Por cierto , mi nombre es Eduardo...

-Ah! Yo soy Claudia. Y pareció que nos conocíamos de hace tiempo y aquella escena no correspondía… (Puedo reír pensando es eso).

Caminamos por las céntricas calles, aún preguntando mutuamente, conociéndonos supongo. Tan distraídos estábamos, que pasamos de largo nuestro destino; y, lo hicimos riendo.

Retomamos nuestro curso.

Un bar, -No!, … no me siento a gusto aquí…

Otro,- Quedémonos aquí! Escucharemos cada canción que deseemos-. Yo, escuchaba.

Saludamos, tomamos asiento y pedimos un par de cervezas. Y las canciones sonaron: una , dos , cinco…. diez alternadamente según nuestra petición (Hasta repetir aquella canción de los años 70`). Todo era parte de aquel “conoce mi mundo” que envolvía nuestro momento. - ¿Si ves? Valió la pena venir conmigo! … o no?, me dijo; estando segura de conocer la respuesta. Respondí con una sonrisa.

-Lo dudaste , ¿cierto?-

…No soy demasiado… dado a socializar de esta forma-, repliqué, casi anudando mis palabras.

-¿Qué te hizo decir “si”? me preguntó (deleitándose en su razón)

-Tus ojos-, dije con delatora prontitud (Ya tenia esa respuesta desde hacia buen rato, para mi)

-¿Mis ojos?- dijo mientras acercaba su rostro hacia el mío, deteniéndose a escasos centímetros; Exponiendo sus brillantes esferas para mi deleite, jugaba, pero afortunadamente la penumbra del lugar servía de escondite y cómplice de cualquier rubor que asomare y me pudiese delatar.

-Tus ojos brillan …como…Me brindan confianza. Brillan.

Sonrió dulcemente (sonreíste dulcemente) y pareció que más brillo adquirieron aquellos inefables.

Se levantó y bailó, sin quitar su mirada mis ojos, y pestañeó a fin de mantenerme aún hipnotizado. Yo callaba, complacido.

… Y un par de horas más….

Y en aquel tiempo, llegó Alexandra, quien resultaría una nueva maravilla , un tanto seria, quizá precavida y hasta desconfiada pero sin duda alguna; apreciable. No tuve entonces demasiado tiempo para compartir con ella; y tampoco excesivo interés, pues ya estaba disfrutando la noche plenamente.

¡Vamos! te llevaré a otros lugares...dijo Claudia,

Pero rayaba entonces el principio de un nuevo día y aquel destino era incierto y por cierto… lejano.

No asentí a aquella propuesta (¿debí hacerlo?)(Oh, quizá)

La noche tenía aún demasiado por ofrecer; con aquella personalidad abrumadora…

Y así, llegó la hora de despedirse.
-¿Me llamarás verdad?... -¿Me llamas en un rato, vale? … te contaré en donde estoy...-donde quisiera que también estuvieras- Dijo riendo un tanto, mientras sus ojos brillaban aún mas. Luego agregó: y luego, cualquiera de estos días, hablamos de nuevo, si?
porque esta no será la única vez que nos veamos, cierto?- (me encanto escuchar eso)
-Claro que no, espero que esta no sea... la única vez- Repuse - llamaré.
-Si- (que más podría decir yo)
-Nos vemos de nuevo, si? repitió.
-Seguro- asentí aún.

Una caricia alternada de labios y mejillas consumó aquel instante, con un cierto aire ceremonial y la firme convicción de cultivar una amistad..

Nos volveremos a ver...


(basado en las notas de mi libreta personal. Sabado 26 de Enero. 2008)