Un impactante corto animado que adapta la obra de Poe
La obra de Poe y más aún el famosísimo poema "El Cuervo" ha tomado innumerables formas a travésde la historia, como palabra escrita y narrada, como impreso, como acto, como animación.
Con gusto comparto hoy una de esas adaptaciones que logran maravillarte, la versión que interpreta el locutor español Joan Mora, hombre de 51 años que se desenvuelve en la radio y la publicidad desde hace casi dos décadas. Él, hombre de voz trabajada profesionalmente expusó este corto en su canal de YouTube, lugar donde tuve la oportunidad de encontrarle, y fue también él, quien amablemente me ha concedido el permiso de compartirle.
(Gracias Joan)
Como este, existen varios cortos animados narrados por Joan, piezas que sin duda vale la pena pasar a visitar.
Android 207 es un corto animado de aquellos que puedes definir técnicamente, y admirar como obra, pero del que resulta más complejo expresarse cuando te conviertes en ese ente subjetivo que al igual que su protagonista, intenta descubrir, razonar y concluir al enfrentar la vivencia.
Y vale la pena considerar: ¿es acaso el espectador de este corto animado quién es expuesto a un experimento?
¿cuál fue entonces tu resultado?
Dirigido por Paul Whittington Producido por Paul Whittington Escrito por Paul Whittington
Fecha de lanzamiento 4 de junio de 2006(Estados Unidos) 28 de septiembre de 2006 (Canadá)
Premios de Mejor Película, Mejor Técnica y Elección del público en el Festival de Cortometrajes de la Isla de Vancouver.
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
"Mermaid" titulado originalmente "Русалка" y traducido como Rusalka es un cortometraje animado del director ruso Aleksandr Petrov.
Ganador de múltiples galardones, este cortometraje está basado en el folclore eslavo, donde las sirenas suelen ser espíritus de jóvenes que han cometido suicidio en los ríos; generalmente por desamor.
Aquí tenemos entonces una historia de matices románticos y trágicos, bellamente plasmada con ese estilo de "realismo romántico" tan propio de Petrov.
Director: Aleksandr Petrov.
Escrito por: Marina Vishnevetskaya y Aleksandr Petrov
Música: Evgenia Smolyaninova
Año: 1996
Premios:
1997 - Berlin International Film Festival: nominación al "Mejor cortometraje de animación"
1997- :Annecy International Animation Film Festival: "Premio del Jurado"
1998 - The Academy Awards (Oscares): Nominada al "Mejor cortometraje de animación"
"LA ROSA NEGRA" es la obra que el director Alfonso Pontillo presentó en el Vancouver Film School como proyecto final en el programa sobre 3D que ofrece la universidad.
Galardonado merecidamente, este conmovedor filme de brevedad inusual permite a sus espectadores disfrutar tanto del argumento y el sonido como de lo técnico y lo figurativo.
Alfonso Pontillo - Dirección
Paula Utria - Animación
Rubén Raffo Corrales - Voz
El corto animado que hoy deseo compartir, es una de aquellas majestuosas obras fruto de la genialidad y el talento. Una como pocas aparecen y que tiene tanto valor en lo animado como en la animación.
Esta pieza "Paths of Hate "(2011), del animador, escritor y director polaco Damian Nenow es una reseña gráfica de como el ser humano dominado por la furia, se abalanza hacia la destrucción, (aún la propia) sin miramiento alguno. 10 minutos de maestría.
Damian Nenow es Graduado de la Escuela Nacional de Cine de Lodz con un título en animación y efectos especiales. Su trabajo ha sido bien reconocido y galardonado en múltiples ocasiones, siendo proyectado en festivales internacionales de cine, honrado en la Comic-Con, el festival de cómic y videojuegos más grande del mundo.
"Paths of Hate" (2010) fue preseleccionada para una nominación al Premio de la Academia y recibió una distinción especial en el Festival de Cine de Animación de Annecy.
“Heart”, el corto animado dirigido por el coreano Erick Oh, es la pieza elegida para compartir. Una pieza colmada de metáforas donde este animador, fotógrafo, pintor e ilustrador toma lo universal, lo inherente a la condición humana y lo transmuta en un conjunto donde forma y movimiento narran ese todo de una manera distinta.
Año : 2010 Dirección: Erick Oh. Dirección de sonido: Piero Mura. Música : Joseph Trapanese. Producción : UCLA Animation Workshop.
Sitio oficial : http://www.erickoh.com/about_me.html Facebook oficial : https://www.facebook.com/erickohart
Quizás sobre decir esto, pero entiéndase el corazón, no como un objetivo sino como la proyección misma donde reposa la intención de un propósito abstracto y sin mencionar, aquí no se busca un corazón, No, aquí se deja el corazón, de manera desenfrenada y egoísta, y tal y como suele ocurrir, esa búsqueda apasionada e irracional, conduce al caos, la confrontación y la transfiguración, aquella que muestra al final cuan monstruosa puede ser una búsqueda de …. Corazón.
De nuevo recurro al maestro ruso Garri Bardin (Га́рри Я́ковлевич Ба́рдин), esta vez, trayendo a Memorias y Eclipses otro de sus trabajos de Stop Motion el cual se titula "Conflict"(Конфликт) donde Bardin hace uso de cerillas para narrarnos una historia de guerra...
Sin más que decir. dejo a cada quien la oportunidad de disfrutar este corto de 1983.
El arte de la animación, es un espacio versátil y pletórico de emoción.
Todo gracias a la gran cantidad de técnicas, materiales empleados y por supuesto guiones e historias sin fronteras (físicas, temporales o psicológicas). Ahora, sí existe un conglomerado esencial, un círculo especifico en donde hallar los elementos que componen este intento de descripción que aquí hago, es en la animación procedente de aquella que fue la antigua Union Sovietica.
Es allí donde explorar este arte resulta más que gratificante.
Hoy, de uno de esos maestros, el director, animador y productor ruso Garri Bardin (Га́рри Я́ковлевич Ба́рдин) he traído para compartir una pieza de "Stop Motion" que utilizó el papel y el origami para su desarrollo. El corto es "Adagio", obra del año 2000, cuya majestuosidad resulta... inefable.
La pieza musical que acompaña la obra de Bardin, es el "Adagio de Albinoni" para cuerdas y órgano en sol menor (1945) de Remo Giazotto.
Dando continuidad a lo que dije en mi anterior post, aquí comparto una muestra de "Sand Animation".
Este es “The Erlking” (2002) el trabajo de Tesis de Ben Zelkowicz (CalArts) el cual ilustra la adaptación musical que hizo Franz Schubert del poema “Der Erlkönig” de Goethe.
Aquí tenemos pues, la animación de Ben Zelkowicz, el poema de Johann Wolfgang von Goethe, y la música de Franz Schubert en comunión.
En principio, puesto que el film está en alemán, debemos comprender el poema.
El texto (aquí cantado) nos relata la historia de un niño enfermo que es llevado en brazos por su padre, ellos viajan con premura a través del bosque, Padre e hijo hablan durante el viaje y el niño manifiesta poder ver a “El Rey de Los Elfos” (la muerte). Estos son a demás del narrador, los personajes que intervienen en el poema. En la pieza musical existe el quinto personaje, el cual es el caballo, interpretado por el piano.
Aquí; para hacer más comprensible el texto, he diferenciado las voces de cada personaje a través de colores.
Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche? Es un padre con su hijo. Tiene al pequeño en su brazo Lo lleva seguro en su tibio regazo. "Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?" "¿No ves, padre, al Rey Elfo? ¿El Rey de los Elfos con corona y manto?" "Hijo mío es el rastro de la neblina."
"¡Dulce niño ven conmigo! Jugaré maravillosos juegos contigo; Muchas coloridas flores están en la playa, Mi madre posee, muchas prendas doradas." "Padre mío, padre mio ¿no oyes Lo que el Rey de los Elfos suavemente me promete?" "Calma, mantén la calma hijo mío; Es el susurro del viento que las hojas secas mueve "
"¿Quieres , muchacho dulce, ¿quieres venir conmigo? Mis hijas te atenderán bien; Mis hijas hacen su danza todas las noches, Y te arrullarán y cantarán para que duermas."
"Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí, A las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?" "Hijo mío, hijo mío, yo lo veo así: Se trata de los viejos sauces grises."
"Te amo; me encanta tu hermosa figura; Y si no estas dispuesto, entonces usaré la fuerza." "¡Padre mío, padre mío, que se arderá de mi! ¡El Rey de los Elfos me ha herido!"
El padre tiembla y cabalga más aprisa, Lleva al niño que gime en sus brazos, Llega a la alquería con dificultad y urgencia; En sus brazos el niño estaba muerto.
Hoy, para compartir, traigo un par de videos a cargo de la artista ucraniana Kseniya
Simonova, (Ксенія Симонова) una de las más destacadas figuras del “Sand Art”. Técnica
que como su nombre lo indica, hace de la arena el material para realizar la composición
de imágenes.
Si bien lo que veremos en manos de Simonova no es
propiamente animación sino “live performance art” el uso de la arena en realidad ha servido para
realizar cortos animados, uno de los cuales compartiré en mi siguiente post.
Por ahora los dejo con este video, el cual nos relata una
historia enmarcada en el desastre de Chernobyl (1986) y que a mi parecer, es uno
de los mejores trabajos disponibles en video de Kseniya Simonova.
Y este otro, el cual pertenece al concurso "Ukraine's Got Talent".
"Haunt" es un corto animado que descubrí por aquello del wilfing, y que hoy he traído para compartir en el Blog."Haunt" fue creado por el Londinense Glenn Zimmatore quien utilizó en esta pieza la tecnica "stop motion". Las características de este corto son el suspenso y el susto, manifestaciones bien logradas gracias a la fotografía y el manejo del audio.
Zimmatore describe este trabajo como la primera escena de una historia a realizar y cuya inspiración proviene de una pesadilla de infancia de su hermano Ed.
Modificando
un poco el estilo habitual de los cortos animados presentados en el blog, hoy
he traído para compartir y reseñar una pieza humorística muy bien lograda, se
trata de “La Dama
y La Muerte,” una
producción española del año 2009, escrita
y dirigida por Javier Recio García y musicalizada originalmente por Sergio De La Puente.
La producción
estuvo a cargo de las empresas Candor Graphics y Green Moon España, quienes
pactaron el acuerdo Candor Moon (2008)
Esto es para reír y disfrutar:
Este corto
animado fue el ganador del premio Goya en el año 2009 y también fue nominado a los
Oscar, aunque perdió en la categoría frente al corto “Logorama” (el cual
personalmente, no me agradó en demasía)
Direccion: Javier Recio Gracia.
Dirección artística: Oscar J. Vargas, Javier Porcel, Javier
Recio Gracia.
Producción: Antonio Banderas, Manuel Sicilia, Antonio
Meliveo, Juan Molina, Marcelino Almansa.
Cualquier cosa que pudiese yo decir del corto metraje “El Sueño De Un Hombre Ridículo” del artista Alexander Petrov resultaría vana, fútil, casi nada. De la técnica a la inspiración, el desarrollo y la inherente paciencia, del plausible sentimiento y el profundo conocer de la locura y la emoción...
No puedo más que reseñar sus créditos.
Director:Aleksandr Petrov
Año:1992
Duración:20 min.
País:Rusia
Guion:Aleksandr Petrov (Relato de Fyodor Dostoyevsky)
Fotografía:Sergei Reshetnikov
Productora:Sverdlovskaya Kinostudiya / Panorama
Alexander Petrov es un pintor y animador de origen ruso que cursó estudios de cine y televisión, a demás de ser discípulo del prestigioso animador Yuri Norstein. La belleza de su arte reside en gran medida a sus quehaceres de pintor, los cuales toman por lienzo el cristal, sobre el cual retrata las formas con óleo, utilizando casi meramente sus dedos, pues los pinceles, sólo los utiliza para perfilar y retocar.
Este corto, donde el sepia y el marrón, y el negro se retuercen como el mismo sueño que describe el guión, es sin duda un poema visual que da forma a la obra de Fiódor Dostoyevski. Dejando de nuevo en claro su ahondar en la conciencia y el alma del ser humano, así también, su casi “monomaniática” idea del destino de la humanidad.
“KIWI” fue la tesis para una Maestría del director Dony Permedy; estudiante de
la “Escuela De Artes Visuales” de Nueva York (The
School of Visual Arts, MFA) Un sencillo
pero emotivo corto, que se convirtió en un “fenómeno” a través de YouTube.
De nuevo traigo al blog una pieza del animador, director y
dibujante Michael Dudok de Wit y que a su vez estuvo presente entre la serie de
cortos animados que transmitió el ahora desaparecido “Locomotion Channel”
El corto “El monje y
el pez” ha sido galardonado con el “Premio
César” al mejor cortometraje en Francia, y el “Cartoon D’or” el cual es un
premio panaeuropeo.
La banda sonora fue creada por Serge Besset, basada en La “Follia” del
compositor y violinista barroco Arcangelo Corelli (1653-1713) en tanto que
la producción del corto corresponde a Patrick Eveno y Jacques-Remy Girerd.
Dentro de los aspectos destacables de esta pieza de animación,
se pueden evocar el uso de técnicas tradicionales de dibujo, las cuales involucran
el uso de acuarela y la tinta china, así como el acompasado despliegue de la acción
de los dibujos en relación a la partitura ejecutada.
Una bella muestra de animación en la que se destacan no sólo
la historia de los personajes, la cual es sobrecogedora y bien profunda; sino
que se despliega a demás un todo un espectáculo de sonidos, movimientos y
texturas.
“Father and Daughter” es un cortometraje del año 2000
escrito y dirigido por Michael Dudok de Wit y producido por Claire Jennings y
Willem Thijssen. Este “film” ha sido ganador de numerosos premios tales como el premio Oscar a Mejor cortometraje de animación
en el 2001,el Premio del público en el Festival de Annecy en Francia y Mejor
cortometraje internacional de animación en el Festival de Clermont-Ferrand
también en Francia.
La musica que acompaña el desarrollo del trabajo visual es obra
del compositor Normand Roger.
Este corto animado fue creado en 1996 por el canadiense
Craig Welch y producido por la
National Film Board of Canada y al igual que otros trabajos
animados ya expuestos aquí en el Blog; fue transmitido en el espacio
"LOCOTOMIA" del canal "LOCOMOTION".
Una corta animación del 2009 realizada, dirigida y producida por el brasileño Mauricio Bartok y musicalizada por Andre Arruda y Wiliam Roscito.
Hablar de animación nunca ha sido una tarea fácil, el espectro de criterios es tan amplio como el material mismo, y mientras algunos sólo ven “monitos” algunos otros contemplamos una forma de arte.
De aquí que con gusto; sigo trayendo al blog material audiovisual para la categoría animación.